Capa

La feria de las vanidades

DEBOLSILLO
11 / 2005
9788497937849
978-84-9793-784-9
Castelhano
CLASICOS
Capa mole ou bolso

Sinopse

Un sentimiento de honda melancolía invade al director de escena que, sentado frente al telón... William Makepeace Thackeray (1811-1863) nació en Calcuta y murió en Londres. Hijo de una familia de funcionarios angloindios, a los dieciséis años se trasladó a Inglaterra donde estudió derecho en Cambridge, carrera que abandonaría para viajar por Europa como corresponsal de diversos periódicos. En 1834 se casó en París con Isabelle Shawe. En 1844 publicó su primera novela, Barry Lyndon, de influencia dickensiana. En 1847, apareció El libro de los snobs , integrado por una serie de ensayos y dibujos en los que el autor caricaturizaba la hipocresía de la sociedad británica, y vio la luz por entregas su obra maestra, La feria de las vanidades, a la que seguirían obras como Historia de Pendennis (1848), Henry Esmond (1852), Los recién llegados (1853) y Los virgilianos (1857). «Un sentimiento de honda melancolía invade al director de escena que, sentado frente al telón, observa la bulliciosa animación de la Feria. En ella se come y se bebe en exceso, se ama y se coquetea, se ríe y se llora...». Acompañados por estas palabras, que inauguran La feria de las vanidades, los lectores nos trasladamos a otro lugar y otra época para entrar en el recinto de la Feria y disfrutar, nosotros también, de uno de los mejores retratos de la sociedad inglesa de principios del siglo XIX. La mirada desencantada e irónica del director de escena no es otra que la de William M. Thackeray, maestro en el arte de crear personajes femeninos. Así, pronto veremos pisar el escenario a dos mujeres inolvidables: Amelia Sedley, dulce y sensible pero apocada, deseosa de entregar su vida al hombre que ama, y Becky Sharp, inteligente y ambiciosa, dispuesta a usar y abusar de sus encantos para ascender en la escala social. Estas figuras tópicas cobran vida en manos de Thackeray, y lo que podría ser la trama de un culebrón de sobremesa se convierte en un juego fascinante, lleno de trampas y de emoción, en una obra magistral de la literatura de todos los tiempos.